lunes, 2 de diciembre de 2013

¿Cómo y porqué elijo las imágenes que publico?


Dicen que… cuando el hombre se viste, cubre su cuerpo y cuando lo hace la mujer, descubre su alma.
Lejos de ser una acción mecánica e instintiva que surge de la necesidad de cubrirse y protegerse de los elementos, el vestirse en la mujer y el hombre cobra una importancia muy diferente para cada uno: para el hombre, en general, cualquier prenda es vestido; la mujer, en cambio sabe cuándo una prenda la viste o no.
El vestido cubre, descubre, encubre, recubre…. realza, embellece y dirige la atención, transmitiendo un mensaje hacia los que nos rodean. En este sentido, la mujer tiene más sensibilidad que el hombre a la hora de vestirse, y es de su capricho y deseo que depende la moda moderna. Los “creadores” de moda, los diseñadores, saben que una mujer no se pone un vestido, sino que este se transforma en una declaración personal, un elemento intrínseco a su forma de ser a la vez que la transforma, realzando aspectos de su personalidad y estilo. Vestirse, entonces, es transformarse, y cuando logra una elegancia impecable, producto del buen gusto así como del conocimiento, significa que se ha compenetrado tan perfectamente con su atuendo que se produce una armonía estética de la que brota todo lo femenino que hay en ella.
La mujer que busca definir su propio estilo se fija mucho en qué le queda bien y sabe rechazar esas prendas que “no le van”, “no son de su estilo”, o “no tienen gracia” para ella: la clave del vestir femenino radica en el estilo propio, que no necesita ser el último grito de la moda..
No sé si te habrás preguntado por qué no publico fotos con modelos en shorts o minifaldas, o grandes escotes o transparencias. No lo hago porque sostengo que esa tendencia, en lugar de realzar la elegancia inherente a toda mujer, la vulgariza y le sustrae femineidad, tornándola un objeto de exposición. A mí me encanta que mis amigas estén cada día más femeninas y elegantes.

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